La Gestión Activa de la Demanda (GAD) consiste en optimizar la forma de consumo de energía eléctrica en los hogares, y por lo tanto, el coste asociado a dicho consumo, pero satisfaciendo al mismo tiempo las necesidades del consumidor con la misma o similar calidad, aumentando la concienciación medioambiental de los usuarios.
Ayudará así a la disminución del impacto medioambiental de las fuentes de energía eléctrica en la medida que supone una reducción –o, en su caso, un aplazamiento temporal- de las necesidades de nueva generación y nuevas infraestructuras de redes de transporte y distribución.
Se optimizará la integración de las fuentes renovables y la generación distribuida automatizando la red, lo cual facilitará una mejora de la calidad del suministro eléctrico permitiendo la explotación óptima de la generación renovable, con el objetivo de desplazar, al menos en parte, la ocurrencia de las puntas de consumo a los períodos temporales de producción de las renovables.
Finalmente se conseguirá una reducción de la producción de energía eléctrica mediante fuentes contaminantes, disminuyendo la dependencia energética de España con respecto a otros países.
GAD ante todo beneficia al cliente. La optimización del consumo en los hogares conlleva una reducción en la factura eléctrica al evitar el consumo en las horas en las que mayor es el precio de la energía, así como un mayor control de las cargas pudiendo programarlas y adecuarlas los hábitos y necesidades del cliente.
En segundo lugar, GAD beneficia a la compañía Distribuidora, que puede ajustar el consumo eléctrico de sus clientes según las necesidades del sistema, evitando períodos de punta y distribuyendo la demanda a períodos valle.
Por otro lado, GAD permitirá el abastecimiento eléctrico en los hogares en las horas en las que la generación de energía por medio de Energías Renovables es mayor.
Consecuentemente, GAD beneficia al medio ambiente, evitando la emisión de gases de efecto invernadero al conseguir una disminución en la producción eléctrica durante ciertos períodos, así como la disminución en la necesidad de mayor número de infraestructuras para la distribución de la energía.
La gestión activa del consumo en mi hogar, supone ante todo un ahorro económico en la factura eléctrica mensual, consiguiendo evitar los picos de consumo en las horas en las que el coste asociado a la electricidad es más elevado y sin que por ello pierda confort en mi día a día.
Las Empresas Distribuidoras, son las responsables del abastecimiento eléctrico en los hogares, llegando a suministrar energía a millones de clientes. El conocimiento del consumo de sus clientes permite a la distribuidora una mejor planificación de la red, mejorando con esto la calidad de suministro al usuario.
El consumo de mi hogar permitirá mediante la tecnología GAD planificar por parte de la Distribuidora el abastecimiento eléctrico de manera óptima.
La energía puede generarse mediante diferentes tecnologías. Cada tecnología basada en combustibles fósiles, lleva intrínsecas unas emisiones de los denominados gases de efecto invernadero. Existen tecnologías más contaminantes que otras. Por ejemplo, la energía eólica o la solar fotovoltaica no produce emisión alguna durante la generación. Si podemos desplazar nuestros consumos a aquellos instantes en que la generación eléctrica proviene de fuentes menos contaminantes, seremos capaces de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas, y reduciremos, por tanto, la presión sobre el medio ambiente.
El precio de la electricidad se determina por las leyes de mercado de la oferta y la demanda. El análisis de la oferta y la demanda existente en cada momento se realiza con una periodicidad horaria. En los instantes que existe mayor demanda, el precio de la electricidad es más elevado.
Si el consumo de los clientes se puede distribuir a lo largo del día gracias a la implementación de la tecnología GAD en los hogares, los picos de demanda serán menores y por lo tanto el precio de la electricidad disminuirá puesto que la demanda será menor, y se podrá planificar mejor la oferta.
La tecnología GAD aporta al hogar un mayor ahorro energético y por lo tanto económico al cliente, posibilitando bajo las consignas firmadas por el usuario, redistribuir el consumo de los electrodomésticos del hogar a lo largo del día, favoreciéndose del consumo en las horas en las que el precio de la energía es menor.
Asimismo, mediante GAD y redistribuyendo el consumo en el hogar, se producirán menores picos de demanda, con lo que se reducirán las emisiones de CO2 favoreciendo así al cuidado y respeto del medio ambiente.
El controlador de energía del hogar facilitará el uso y puesta en marcha de los electrodomésticos del hogar sin que por ello varíen los hábitos de consumo de los clientes, evitando picos de consumo que pudieran sobrepasar la potencia contratada por parte del cliente en un determinado momento. Con esto se podrá reducir el término de potencia del contrato del usuario, ya que al gestionar los electrodomésticos para que no se activen de manera simultánea, se podrá contratar menor potencia con la distribuidora.
El sistema GAD esta pensado y llevado a cabo mediante estándares, y con filosofía modular, con el fin de poder ser utilizada en cualquier país siempre y cuando se acoja a los estándares seleccionados, o desarrolle módulos para adaptarse a los estándares empleados en el país.
Un uso irresponsable de la energía conlleva prinicipalmente a un incremento de las necesidades energéticas repercutiendo directamente en el aumento innecesario de la generación y por lo tanto en el aumento de las emisiones de CO2 al medio ambiente.
Este mal uso de la energía supone al consumidor final un incremento en su factura eléctrica.
En la actualidad, los dispositivos GAD no se necuentran en el mercado, no obstante, existen equipos y electrodomésticos que llevan implementados tecnologías acordes y similares a las propuestas desde GAD.
Estas tecnologías y opciones son, entre otras:
Inicio diferido programado en electrodomésticos
Inhibidores de consumos stand-by
Enchufes programables
El proyecto GAD tiene una duración de cuatro años (2007-2010) en el que como objetivo final se persigue el poder realizar una experiencia piloto con el fin de poder validar el estudio realizado durante los primeros años del proyecto.
Una vez finalizado el proyecto y con la experiencia piloto analizada se podrá lllevar a cabo la fabricación de los diferentes equipos necesarios para la implantación de GAD en los millones de hogares de los consumidores finales.
La tecnología GAD no pretende ser imposición al usuario final, sino un sistema que se implanta en el hogar bajo la aprobación del cliente y sujeto a las condiciones que el propio usuario acuerde con la empresa comercializadora. El sistema GAD asegura un suministro de igual calidad y una modificación pactada de los hábitos de consumo de los clientes, que no afecte al grado de confort del usuario.
La planificación diaria irá acorde a lo establecido por el cliente bien a la firma del contrato con la empresa comercializadora, o bien con el día a día sujeto a las condiciones que se establezcan con dicha tipología de contrato.
El objetivo fundamental de este proyecto apoyado con otros similares existentes en la actualidad, pretende conseguir un hogar eficiente energéticamente que sea beneficioso tanto para el sistema eléctrico como para el ususario final al mismo tiempo que provoca una mejora en la preservación del medio ambiente y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.